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JUEVES | 28 de agosto del 2008 | Guayaquil, Ecuador
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Asombran las tarifas que cobra Emelgur

El sábado 3 de agosto fui a pagar por el consumo de energía del mes anterior (julio) a la Empresa Eléctrica de Durán.

Pregunté en ventanilla cuánto me había salido el consumo y me contestaron que $ 48,70. Me asusté porque para mí, que soy pobre, eso es bastante. Pregunté por qué tanto, si yo pago siempre máximo $ 20, y además la planilla nunca llegó y nadie había ido a mi casa a tomar lectura de mi medidor; entonces, ¿cómo explicaban esa cantidad que salió en la pantalla del computador?

Yo no era la única; muchas personas de Durán estaban ahí topándose con la misma situación. Habían usuarios a los que les pretendían cobrar hasta $ 800 en un solo mes. Nos acercamos al Servicio al Cliente, donde no nos explicaron las razones del supuesto aumento de las tarifas de energía eléctrica. Solo dijeron que por las incautaciones no se había podido imprimir las facturas de julio.

¿Qué tienen que ver las incautaciones con Emelgur?, nos preguntamos todavía. Explíquelo, señor Presidente del país, usted que es aliado de los pobres. Economista Correa, vigile a Emelgur porque no es justo que paguemos tanto por este servicio, investigue bien el asunto; todos le echaban la culpa a usted ese día.

Presidente de la República, ¿dónde está la Tarifa de la Dignidad que nos ofreció al pueblo?

Myriam F. López Pérez,
Eloy Alfaro, Durán

Actuación de jóvenes I

Hace 35 años, en la Universidad Católica de Guayaquil sembramos un hito al introducir la representatividad estudiantil equitativa en el Consejo Universitario, eliminar el rectorado magnífico y abolir la intromisión de la jerarquía eclesiástica en la vida universitaria.

Eso fue resultado de seis meses de huelga en la Universidad, durante los cuales vivimos en sus predios, elaborando, discutiendo, proponiendo y trabajando para dar contenido social y político trascendente al hecho de protesta.

La rebeldía de la juventud, su inteligencia y la participación activa de la mujer fueron ingredientes para sentar los cimientos de nuestra Universidad Católica como universidad ejemplo de respeto, pluralismo académico y ética. De ahí salió la nueva dirigencia profesional, gremial y política del país en estos últimos 30 años. Hicimos y estamos haciendo historia como estudiantes, ciudadanos, profesionales, políticos (no necesariamente desde partidos, ni cargos públicos); damos ejemplo de compromiso por nuestras convicciones, por la honestidad de procedimientos ahí donde nos ha puesto la vida. Nada nos detuvo porque estábamos con la justicia; jamás un doble discurso, nunca un culto a la personalidad.

Miro hacia atrás, retorno al presente, veo a todos los que compartimos momentos que nos marcaron, compañeros entrañables, profesores y autoridades que participaron en la comisión de diálogo. Lo interesante de esto es que ocurrió durante la última dictadura de Velasco Ibarra, al cual no se le ocurrió atropellarnos, a pesar de que fue el Ejército el que -cuando nos tomamos el Palacio Arzobispal- nos desalojó sacándonos en peso porque hicimos cadena sentados en el piso; ni tomó represalias cuando concurrió a la Universidad en acto académico y fue cuestionado.

Años más tarde, durante la campaña electoral, León Febres-Cordero expuso su plan en nuestra Universidad, creyendo que estaba en su casa; lo hicimos poner los pies sobre la tierra y creo que salió arrepentido; no se le ocurrió sacar su prepotencia ni posteriormente tampoco tomó represalias. No hubiéramos permitido sanción alguna por ser contestatarios, rebeldes y libres pensadores. Todos hemos seguido en la misma línea, a pesar de no frecuentarnos, pero sabemos que estemos donde estemos, ahí está uno de nosotros que no ha cambiado.

Frente a los acontecimientos suscitados en nuestra Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, no podemos permitir que se rompa la cadena por el eslabón más débil. Seguimos siendo luchadores idealistas, por eso ahora, como ayer, creemos que la juventud tiene el derecho y la obligación de pronunciarse, discrepar, oponerse y romper esquemas. Lo ocurrido el sábado 16 de agosto es el resultado de la acumulación de acciones desacertadas del Presidente de la República, por las cuales está perdiendo el apoyo casi unánime que tenía; la confrontación continua que practica pone en peligro la unidad necesaria para terminar con los malos ejemplos de corrupción, atropello, injusticia a grandes sectores ciudadanos. Se percibe que está cayendo en prácticas desacertadas y nos preguntamos ¿por qué en su entorno no ha existido la decisión enérgica de llamar la atención para detener la vorágine de enfrentamientos innecesarios o impedir el uso prepotencia que crea resistencia? ¿Por qué no se revisan procedimientos para eliminar cualquier  riesgo de perder la consecución de un proyecto social trascendente? ¿Por qué se cae en procedimientos usados por la vieja política que la sociedad entera ha rechazado, si se logró convencer al intelectual y al vulgo para formar parte de un cambio justo y participativo combatiendo las malas artes de la partidocracia?

continúa...

Actuación de jóvenes I (c)

...continuación

Por eso pido al amigo, al Presidente, al hombre inteligente, noble y razonador que es Rafael Correa, al ex alumno de la Universidad Católica, que escuche este clamor de quienes no anteponemos intereses mezquinos ni personales; que escuche a quienes queremos que haga historia por dirigir nuestro país hacia el progreso económico, atendiendo a todos los sectores ciudadanos. Recuerda, Presidente, que la Universidad es centro de discrepancia para buscar la verdad; la juventud es sinónimo de rebeldía gestora de cambios; toda fuerza causa una reacción; la opinión contraria se la conquista con el corazón y con razones; siempre es necesario tener a alguien que sin temor nos haga ver lo que nosotros no vemos o no nos dejan ver; nadie es perfecto y a menudo cometemos errores; en la historia de la humanidad nadie ha soportado intransigencias; a las personas se las conoce cuando tienen poder.

Si se cometió un error estratégico al concurrir en ese momento a la Universidad Católica, hay que reconocerlo; si falló la inteligencia y seguridad, la asesoría o la actitud personal, hay que corregirlas y no reincidir; si el dueño de casa no cumplió procedimientos, tendrá que someterse como infractor y pagar su negligencia; pero nunca culpemos ni permitamos que sean sancionados los estudiantes que respondieron, como es su naturaleza inconformista, bravía, independiente -como es la suya y la mía-; y que no importa que podamos perder si expresamos con convicción, lo que creemos y es justo.

Otón Arboleda Sánchez,
ingeniero civil, Salinas, Santa Elena

Actuación de jóvenes II
Realmente penoso fue el comportamiento del presidente Correa frente a los jóvenes en la Universidad Católica de Guayaquil, cuando incitó -según sus cálculos- a cuatrocientos de ellos a hacerse cargo de cincuenta “majaderos”, porque él sí iba a defender la “majestad del cargo”, con lamentables resultados a vista de todos.

Una nación estará adelantada en la medida en que la educación y la cultura lleguen a todos, y es un deber de los políticos –máxime del Presidente de la República– que al intervenir públicamente ante las masas lo hagan siempre con educación, respeto, pensamiento concreto y sano, para elevar en todo momento el nivel de conciencia del pueblo; pero nunca con la confrontación de clases entre ciudadanos, porque de esta forma jamás podrá hacer valer la tan cacareada frase de sus labios, de defender la “majestad del cargo de la Presidencia de la República”. Debe saber que cualquier tipo de alienación hacia las masas debilita el liderazgo de quien lo hace.

Él, como humano, hombre, profesor, y como gobernante ahora, tiene la obligación de entregar a su pueblo que lo eligió para tan honroso cargo, no solo la explosión de un conocimiento político y económico (que es libresco en su caso, y que en el resto del planeta ya fue probado e invalidado), más un inmenso poder (no moderado por el discernimiento); si estos dos aspectos no están acompañados de sabiduría proporcional, tolerancia para los que disienten con él, equilibrio y paz en sus actuaciones y expresiones, no podremos lograr el avance que él dice querer otorgarnos y que lo sentimos como un doble discurso cada vez.
Paz, justicia, conocimiento, afán de servicio desinteresado, y características serenas de un buen estadista es nuestra necesidad imperiosa como ecuatorianos.

Gladys Silva Gavilanes,
Guayaquil

Un estadista debe tener claro lo que es el Estado, y cuando le toca dirigirlo, tiene la obligación de velar por el bien común, con una clara conciencia democrática, que implica el idéntico respeto a las inevitables mayorías y minorías.

Recordemos que las mayorías no necesariamente tienen la razón. No la tuvieron, por citar un ejemplo simple, cuando Pilatos las puso a escoger si debía liberar al santo Jesús o al asesino Barrabás. En democracia, la opinión de cada individuo cuenta por sí sola. Esto lo debe saber el estadista y ponerlo en práctica siempre. Un estadista no puede confundir, además, lo que es nación con lo que los pandilleros llaman “nación”, que son sus grupos. Al pandillero no le es lícito azuzar a sus secuaces a enfrentarse a golpes con los contrarios, pero sí es explicable que lo haga por su condición de pandillero. El estadista no puede hacerlo por ningún motivo, a menos que no sepa distinguir entre nación y “nación”, y ni entre ser Jefe de Estado y ser jefe de pandilla.

¡Qué decepcionante fue ver lo que ocurrió en la Universidad Católica de Guayaquil el sábado 16 de agosto. ¡Qué confundido está en su papel el gobernante!

Camilo José Gómez,
Guayaquil

Actuación de jóvenes III

La penúltima vez que estuve en la Universidad Católica fue para colaborar en un grupo de enfoque en la Facultad de Filosofía. En ese grupo estuvieron jóvenes de diversas universidades y debatimos sobre la nueva Constitución.

Fue un debate plural en cuanto a criterios y gratificante porque cada uno argumentó su posición a favor y en contra, pero nunca imaginé que en ese lugar viviría momentos de terror el sábado 16 de agosto. Fui con varios estudiantes de la Espol (Escuela Superior Politécnica del Litoral) para ver la cadena radial del Presidente. Llegamos cuando ya había empezado, y al entrar por la puerta principal estaban cerca de la pileta unos cuarenta estudiantes que apoyaban el No. Ellos nos recibieron con golpes a mi vehículo e insultos, por lo que subimos rápidamente los vidrios. Con miedo llegamos al aula magna y ya no pudimos entrar porque estaba llena. Nos quedamos afuera observando y escuchando la transmisión en las pantallas, pero al poco rato esos estudiantes que estaban en Derecho, corrieron hacia el parqueadero del aula y con empujones e insultos trataron de subir, pero no lo consiguieron. Sus consignas ofensivas y confrontadoras se escucharon más cerca; no las transcribo por respeto. Decidimos ubicarnos por seguridad en el césped, pero luego esos jóvenes salieron corriendo hacia la entrada del aula empujando a todos los que estaban a su paso. Intentaron ingresar violentamente, pero la Policía hizo cercos de seguridad.

Estábamos asustados y nos mantuvimos alejados hasta el término de la cadena, esperando que las cosas calmen, mientras esos jóvenes bajaron y se quedaron en el camino por el cual saldría la caravana presidencial, con el fin de interrumpirla. Allí comenzó el momento más horroroso. No escuchamos lo que Correa dijo porque ya se habían llevado las pantallas y  los parlantes de afuera, porque podían ser dañados, pero vimos a esos jóvenes que ahora dicen que son pacíficos y democráticos, cuando empezaron a lanzar piedras y botellas con arena y piedras dentro.

Fui testigo de que uno de los partidarios del No lanzó una piedra y le cayó a la joven Carol Solórzano, también del No. Yo estaba en la loma al pie del aula magna y vi cómo agredían física y verbalmente a quienes salían detrás de la caravana presidencial. En ese momento tuvimos pánico y empezamos a recoger nuestra bandera y a agruparnos para salir juntos. Un grupo de mujeres caminamos hacia el parqueadero cercano a Derecho, y al llegar al vehículo estaban allí cuatro jóvenes con camisetas del No. Abrimos el carro y ellos nos insultaron fuertemente. Con actitudes violentas golpearon el vehículo mientras nos expulsaban del campus. Mis compañeras se quedaron dentro y yo me bajé para pedirles que no golpearan el carro, pero recibí más insultos. Tanta fue la violencia verbal, que otros chicos que estaban allí vieron el problema y les pidieron también que se calmaran. Ahora me sorprendo terriblemente de las noticias y declaraciones de esos jóvenes que nos hicieron vivir momentos de terror y, sin embargo, se hacen llamar “pacíficos”. Espero no tener que volver a esa Universidad, donde estudia una turba de agresores que merecen el mayor peso de la ley por las agresiones que vivimos.

Ivette Macancela Patiño,
Guayaquil

Con sonrisa de siempre, el Presidente de la República azuzó a sus seguidores a violentar a los estudiantes de la Universidad Católica. ¿Acaso no es un régimen totalitario reprimir el libre pensamiento?

No permite la “actuación” de otros contra aquellos que no están de acuerdo con su régimen. Las cartas ya están echadas. Las predicciones fueron hechas y se cumplieron el sábado 16 de agosto en nuestra Universidad. ¿Cómo es posible que un Presidente “espolee” a cuatrocientos de sus partidarios para que arremetan agresiones contra cincuenta estudiantes?

El país va perdiendo el sentido de la democracia. Somos jóvenes, y por el porvenir del Ecuador seamos revolucionarios, pero aprendamos a serlo verdaderamente, revolucionarios de honor, con convicción, con respeto, con autoridad de lucha, pero sin aplastar a nadie ni acallar a la oposición.

Democracia significa escuchar a todos, que todos tengamos voz y voto, por lo que pedimos respeto y que este Gobierno cumpla con los derechos humanos.

María Fernanda Campos P.,
universitaria, Guayaquil

Actuación de jóvenes IV
Está clarísimo que los grupos que siempre han tenido grandes privilegios, y quienes son los culpables de la crisis económica en nuestro país, traten de defender intereses con garras y dientes; y ahora, unos “estudiantes” que no demostraron su educación, ofenden al Presidente de la República, ¿cómo pretenden que se los respete?

Se ve muy claro que quieren hacer lo mismo que en Venezuela, armar caos haciéndose pasar como que representan a todos los estudiantes, cuando realmente se ve que son unos cuantos “niños ricos” que ahora último, en rueda de prensa, dijeron que no tenían plata para comprar huevos y lanzarlos al Presidente, porque no les alcanza ni para comer; pero, oh, sí tuvieron para regalar camisetas en el plantón que organizaron. Me pregunto, ¿será que esas camisetas valen menos que huevos y tomates? Lo bueno es que a pesar de todos estos shows que arman, el pueblo les cree menos, al igual que a medios de “desinformación”.

Danny Aguaiza Tenelema,
Manta, Portoviejo

Tal vez contagiados por el estilo beligerante del Presidente, se ve que hemos llegamos cada vez más a un punto de agresividad que en nada se parece a la democracia ni al respeto  a la libertad.

No nos matemos, no nos dejemos llevar por la creencia de que el que no está conmigo está contra mí. He visto con mucha pena que amigos queridísimos se están peleando y dañando su amistad invalorable por estar en posiciones distintas. No aprendamos malos ejemplos, aunque vengan de arriba.

Raymundo C. Wilson,
Guayaquil

Muy penoso ha sido el enfrentamiento incitado entre estudiantes universitarios.

Jamás se había visto que una alta autoridad de la República del Ecuador mande a enfrentar a grupos de jóvenes estudiantes entre sí, para después él huir protegido de policías y dejar la gresca encendida dentro de una universidad particular. Eso no tiene nombre. Es una vergüenza. ¡Hasta dónde llega el odio de poner en contra a ecuatorianos contra ecuatorianos! ¡Hasta cuándo!

Y cómo los rectores permiten, por más Presidente del país que sea, que este vaya a hacer proselitismo en un centro del saber. Ahora las autoridades de la Universidad, como responsables de lo sucedido, deben responder por lo ocurrido.

Xavier I. Torres,
Guayaquil

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