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Que no se confundan los calcetines Señale un color a cada quien y para que ni usted ni ellos confundan los calcetines de su familia, marque cada par con una cruz en la parte superior, en el color correspondiente a cada persona. Cuando estén lavados, enséñeles a sus hijos a que busquen ellos mismos sus calcetines, los enrollen en la forma acostumbrada y los guarden en su lugar. De este modo se enseñarán desde temprana edad a tener sus cosas ordenadas y a cuidar de ellas.
Limpiando las puertas de la regadera Nada mejor y más cómodo que aplicar en una esponja uno de esos buenos líquidos que se usan para suavizar las telas. Se deja el producto en toda su fuerza y se frotan con la esponja los vidrios de la puerta, enjuagándolos al terminar con agua sola. El mismo procedimiento se puede seguir con los azulejos de alrededor de la regadera. Estos suavizantes de telas tienen además la ventaja de que evitan durante largo tiempo la formación de esa fea capa de sarro que cuesta demasiado trabajo quitarla.
Corbatas viejas No tire todas las corbatas que su esposo ya no usa. Habrá algunas en colores y dibujos muy lindos que servirán como bonitos accesorios en sus prendas de vestir. ¡Piense en las combinaciones que podrá lograr!
Para que no se bajen las mangas En lugar de enrollar hacia arriba las mangas de su blusa o de su vestido cuando va a hacer un trabajo, hágalo hacia abajo. El procedimiento es más rápido y en esta forma no se caen, lo cual es muy molesto cuando las manos están enjabonadas.
Píldoras, tabletas y similares Si no puede pasar las píldoras, cápsulas, tabletas o medicamentos similares, úntelos de mantequilla o margarina y podrá pasar fácilmente con un trago de agua o leche. |